Foto: Andrew Becraft

Un fantasma recorre el Diseño: el fantasma de las competencias. Todas las fuerzas de la rancia pedagogía se han unido en santa cruzada para acosar con ese fantasma: el estado y sus institutos, rectores y asociaciones, egresados de maestrías y sus esbirros, los radicales de provincia y los polizontes cosmopolitas.

¿Qué reforma curricular no ha sido motejada de no contemplar las competencias por sus adversarios en el poder? ¿Qué grupillo de reforma, a su vez, no ha lanzado, tanto a los representantes de la docencia más avanzados, como a sus enemigos reaccionarios, la acusación zahiriente de “no pensar en el aprendizaje” y de "sólo transmitir contenidos”?

De este hecho resulta una doble enseñanza:

Que las competencias ya son reconocidas como una fuerza por todas las potencias del Diseño.

Que ya es hora de que los competencionistas expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus fines y sus tendencias; que opongan a la leyenda del fantasma de las competencias una reforma de su propia entraña.

Con este fin, competencionistas de las más diversas disciplinas se han reunido en plan Reformista y han redactado su currículo, que será aplicado al Diseño como lo fue a sus demás víctimas...